miércoles, 18 de abril de 2018


 (Periódico 4º Poder—Facebook)

Poco han hecho los argumentos y los adjetivos que los adversarios políticos del candidato de Morena hacen en el criterio popular; el “mesiánico”, “retrograda”, “autoritario” “incongruente” y muchas cosas más, han resultado inútiles en el ánimo de quienes quieren un cambio en la política de México.
Él por su parte, lleva ahora una buena actitud; se ríe ante los ataques, anuncia “amor y paz” para todos, incluso a sus más acérrimos contrincantes y sabe que lleva la intención del voto de millones de mexicanos.
¿Entonces?
Entonces resulta que su partido, el partido de su propiedad, donde pone y quita, ha venido aceptando a todo tipo de “políticos” que contra lo que piense, no se purificarán sólo sumándose a sus filas y es allí, donde este coloso político de ahora, tendrá enormes dificultades para gobernar si consigue la silla presidencial.
López Obrador es el “argumento” de millones de ciudadanos que están hartos de las raterías de los exgobernadores y de los gobernadores en funciones; están hartos de los “errores” del ejército y la Marina Nacional que matan a civiles, están hartos de los crímenes como los de Ayotzinapa y las trapacerías de los más encumbrados funcionarios como la “renta” de la Casa Blanca de la esposa de Peña Nieto.
López Obrador ofrece muchas cosas, pero no dice cómo lograrlas y, cada vez que puede, pide el voto no sólo para él, sino para sus candidatos a diputados y senadores.
Allí, donde está el problema.
Muchos de los candidatos conocidos de Morena, son –y serán- repudiados por los electores.
Públicos se han hecho casos de candidatos acusados de homicidios, desvíos económicos y tráfico de influencias y los menos, como Nacho Corona en Torreón, chapulín de partidos y traicionero a los equipos que lo postularon, son de todos conocidos.
El de Marina Vitela, protegida del régimen de Jorge Herrera Caldera en Durango, fue duramente abucheada en el mitin que López Obrador tuvo en Gómez Palacio cuando iba a hacer uso de la palabra y los presentes comenzaron a gritar “Fuera el PRI, fuera el PRI” donde Marina tenía larga trayectoria legislativa, gracias no a su trabajo, sino a la protección de su patrón el gobernador de entonces.
Y así, a lo largo y ancho del país, López Obrador verá que no habrá forma de conseguir lo que pretende y que es tener la presidencia de la república y la mayoría parlamentaria.
El aceptar a tanto renegado de otros partidos, los más con turbios antecedentes, podrían hacer –si gana- a un López Obrador presidente bloqueado y con poco margen de maniobra.

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