sábado, 12 de mayo de 2018


“El Bronco”
Periódico 4º. Poder--Facebook

Jaime Heliodoro Rodríguez Calderón, actualmente gobernador del Estado de Nuevo León con licencia; fue alcalde, diputado local y federal, militante del PRI al que renunció y ahora es candidato a la presidencia de la República ostentándose como independiente.
Su apodo es “El Bronco” y fue metido a la contienda electoral al parecer para difuminar el voto dividiendo las preferencias y restarle fuerza a los opositores al régimen.
“El Bronco”, individuo burdo y soez, ha asegurado que de llegar a la primera magistratura del país, propondrá que a los ladrones en México se les corten las manos.
La ocurrencia la tuvo en uno de los debates en los que participó junto a los otros contendientes y, ante el asombro de la periodista que lo cuestionaba, reiteró que sí, que literalmente –en caso de llegar a presidente- propondría ante el Congreso que “les mochen las manos a los ladrones”.
Jaime Rodríguez no es ningún ignorante; tiene estudios, conoce la política, ha tenido diferentes cargos de elección popular y de responsabilidad social, ¿entonces, por qué de su propuesta?. La hace para llamar la atención; para buscar notoriedad, para cumplir con la función que tiene de atacar a los adversarios políticos y, sobre todo, al que va puntero en las encuestas.
Por muy ignorante que fuera, debe saber que el castigo físico está prohibido en todas las civilizaciones del siglo XXI; que ese tipo de castigos se utilizó en la edad media o en la época de los emperadores romanos que tenían que dar circo al pueblo.
Entonces se hacía uso de las luchas entre gladiadores, se mataba a animales llevados desde tierras lejanas y el populacho veía con morbo las peleas a muerte y las matanzas de animales.
No ha pensado qué pasaría con gente decente que por accidentes de trabajo o deportivos perdieron una mano que serían, desde luego, tachadas de ladronas.
El gobernador de marras quiere pasar por francote, por atravesado, por duro y lo que hace es rebajar la política. Hace ver lo peor de los participantes y si no fuera por quién sabe qué razones, él no debiera estar en el grupo de los presidenciables.
Oyéndolo hablar, además de quienes pudieran festejarle sus groserías y leperadas, sin duda felones de la misma ralea, debieran ver el peligro que corre el Estado que supuestamente dirige.
Quien lo conozca de veras, pudiera recomendar a los más rendidos admiradores de López Obrador que en caso de que “El Bronco” ganará popularidad, más les valdrá votar por Ricardo Anaya o por José Antonio Meade; a los priistas recalcitrantes, esos que aborrecen al “señor López” les convendría dar su voto decidido y tumultuario al dirigente de Morena o al candidato del “Frente”, antes que a un personaje vano y safio
Los simpatizantes de Anaya que están peleados “a muerte” con los de Margarita Zavala, tendrían que hacer alianza, tender puentes y lograr acuerdos entre ellos, antes que votar por ese energúmeno que dejaría –si pudiera- sin manos a la mayoría de los políticos de nuestro sufrido país.

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