jueves, 10 de mayo de 2018


Migrantes
Periódico 4º- Poder--Facebook

El hombre se hace odioso cada día más. Cada firma, cada decreto, cada decisión que nos afecta y lastima, nos hace ver al presidente de Estados Unidos como un enemigo.
En días pasados además de imponer nuevas sanciones a Irán y de abandonar el plan propuesto por la administración Obama de apoyar a ese país a cambio de suspender sus intenciones nucleares, volvió a enviar a uno de sus más cercanos colaboradores a la frontera con nuestro país para endurecer el ingreso de miles o cientos de miles de personas que huyen de sus países y van en busca del llamado sueño americano.
The New York Times ha criticado duramente al presidente de su país; lo acusa de inhumano y de ser capaz de “desgarrar familias” separando a los hijos de los padres.
Sin embargo, los responsables de las acciones para frenar el tránsito humano a través de la frontera mexicana, han explicado que sólo por dos causas se separan a padres e hijos: cuando no hay la seguridad que el adulto que lleva al niño sea verdaderamente su padre y, cuando se está traficando con los menores.
Se ha explicado también que Estados Unidos no pude recibir (ni por humanidad) a cientos de miles de migrantes que por diferentes motivos huyen de sus naciones.
Y, lo aquí expuesto no deja de tener solidez en su argumento
¿Por qué los migrantes de Centroamérica no toman rumbo al sur sino siempre al norte?
La explicación es fácil y sencilla, porque allá, en los Estados Unidos, no sólo hay salarios justos, también hay orden y respeto y el respeto se impone, como lo vemos en el actuar de las policías que, cierto es, a veces abusan de su fuerza.
¿No es verdad que nos indigna que acá, en nuestro país y en ciudades como la de México nadie tenga respeto por los gendarmes? ¿No vemos con frecuencia a borrachos conductores (o no borrachos pero sí ricos e influyentes) que echan encima el carro a los agentes de vialidad?.
¿Se atreverían estos energúmenos a hacerlo en Estados Unidos?.
Por otra parte, ¿por qué los mexicanos no podemos seguir el ejemplo de los guatemaltecos que destituyeron al presidente y lo metieron a la cárcel por casos de corrupción?.
¿Por qué en nuestro país aguantamos todo como pagar el precio de la gasolina al doble que se vende en el país vecino y nadie ya protesta? Preferimos correr el riesgo, los peligros, de “brincar el charco”, antes que exigir un gobierno responsable y decente.
¿Qué haremos el día que de veras ya nadie entre de manera ilegal a Estados Unidos?
Los mexicanos que ya están allá son ejemplo de laboriosidad y desprendimiento pues, la mayoría, trabaja con ahínco y envía la mayor parte de su salario a sus familiares que acá quedaron, sin embargo, la llegada constante de extranjeros al cualquier país, subleva a los que llegaron primero, incluso hay mexicanos a los que no les gusta que sus connacionales sigan llegando para ser competencia, peligro y exposición a que las autoridades cojan a todos por igual por ilegales; los que llegaron ya hace muchos años y los que tienen poco en suelo americano.
Por otra parte, nos quejamos mucho de lo que la administración de Trump hace a los latinoamericanos pero, ¿en México no se actúa de igual manera con los migrantes de Centro y Sudamérica?
Disciplinémonos, eduquémonos, respetémonos, trabajemos juntos, mejoremos nuestro país y de esa forma podremos ir a Estados Unidos y a cualquier otro país como turistas y no como mano de obra barata y dispuesta a los peores trabajos.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario