martes, 29 de mayo de 2018


Migrantes
Periódico 4º. PODER—Facebook

                Todos hablaron de enfrentar al presidente de Estados Unidos.  Más o menos coincidieron en que es necesario hacer frente a sus insultos; de exigir respeto para la soberanía de nuestro país y, desde luego, fortalecer los consulados para defender a los que de acá se han ido por falta de oportunidades. 
López Obrador manifestó la idea de transformar esos consulados “en una especie de procuradurías” para defensa de los mexicanos que en el vecino país son explotados en sus trabajos y maltratados por las autoridades. 
Sin embargo, ni el que tiene la más alta intención del voto López Obrador, el “Ricky Rikín Canallín”, Meade, y mucho menos “El Bronco”, se atrevieron a ver y tratar las causas del por qué de tanta fuga de mexicanos a los Estados Unidos. 
En cambio sí tratan de la importancia que para México tiene recibir las multimillonarias remesas sin pensar siquiera el sacrificio que representa para los remitentes estar lejos del suelo amado, lejos de la familia y sufriendo la discriminación de gente con otra cultura, religión y afinidades. 
Los mexicanos criticamos al gobierno del vecino país por endurecer las medidas de inmigración pero no alcanzamos a comprender cómo un güero norteamericano ve a una señora -vieja o no- que llega a su país sin hablar su idioma (y a veces ni el castellano), llena de hijos y con la esperanza de vender gorditas de tlacoyos en sus calles. 
Cuando Clinton, Obama e incluso con los Bush, padre e hijo, los estadounidensas con cierta posición cultural o económica se abstenían de criticar a los extranjeros y ello a pesar de que éstos reclamaban sus derechos portando las banderas mexicana, salvadoreña o guatemalteca en sus calles.
¿Se imaginan en Paseo de la Reforma una manifestación de haitianos o inmigrantes de Colombia gritando y haciendo escándalo? ¿Nos gustaría?. ¿Nos gusta que delincuentes colombianos extorsionen con diferentes argucias a comerciantes de la CDMX
¡No, verdad! Pues así les disgusta a nuestros vecinos que no seamos huéspedes respetuosos de sus leyes y protocolos.  En vez de mantener un bajo perfil y tratar de adaptarse a la forma, estilo de vida y leyes de Estados Unidos, se vuelven protagonistas y pendencieros. 
En la televisión vemos la forma de actuar de la policía: a cada infractor se le domina e inmoviliza; se le tiene miedo porque cualquiera puede ser un peligro. Incluso, está terminantemente prohibido que cualquier conductor que es detenido por un patrullero se baje se su automóvil, todo lo contrario de como se actúa en México. 
Acá el chofer detenido se baja inmediatamente, da la mano al “tránsito” y prepara un par de billetes “por lo que se ofrezca”. 
Ni nos entienden ni los entendemos pero mientras seamos de ellos dependientes, mientras sigamos siendo indisciplinados, mientras las remesas sean de allá para acá y mientras permitamos funcionarios corruptos... así nos seguirá yendo.

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