viernes, 15 de junio de 2018


¿Voto parejo?
Periódico 4º. Poder--Facebook

López Obrador, quien según las encuestas será, si algo imprevisto no sucede, el próximo presidente de México, está haciendo un llamado al “voto parejo” para tener además de la titularidad del Poder Ejecutivo del país, el control de las cámaras de diputados y senadores.
La confianza del tabasqueño se basa en las encuestas aplastantes que lo dan como favorito y que reconocen no sólo sus adversarios políticos, sino hasta los enemigos que pudiera tener.
Sin embargo, eso del voto parejo no parece convencer a muchos por varias razones; primero porque no es bueno ni sano que un solo hombre, un solo partido, un solo grupo, se haga del poder completo de una nación.
Tampoco porque los candidatos que ha aceptado López Obrador a través de su Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) sean un dechado de virtudes, por el contrario, muchos han sido aceptados cuando sus partidos los desecharon por malos, cartuchos quemados o por otras razones.
Ello hizo que Margarita Zavala, la “señora de Calderón” como la llamó López Obrador tuviera la puntada de decir que Morena estaba levantando el “cascajo” de otros partidos y, no sin razón.
A lo largo y ancho del país vemos no sólo a Napoleón Gómez Urrutia y a Nestora Salgado, vemos a muchos otros que habiendo sido legisladores, alcaldes, regidores y funcionarios públicos, no se distinguieron por hacer el bien; sino todo lo contrario, por enriquecerse, por actuar con mala fe, por ser “chuecos” y ahora esperan su
“purificación” afiliándose ventajosamente al partido del que encabeza las preferencias electorales.
Desde luego que los partidos siguen siendo, como antes se decía “una birria”, apuntaron para representarlos en las cámaras a lo peorcito de PRI, PAN y el falleciente PRD como plurinominales, a los que aseguran la supervivencia de los grupos eternos que representan a los poderes fácticos y no al pueblo, que defienden a un grupo o consorcio que los “maicea” pero no al ciudadano común.
Malos políticos dan malos resultados y aquí, como en el caso de los candidatos a presidente, los electores tendrán que escoger a los menos peores y no al mejor, al más preparado, al más capaz de luchar por el bienestar común.
Mal haríamos los electores en dar nuestro voto a los rapaces de siempre, a los que siempre han vivido de la política pero también haremos mal si, por respaldar un todo, votamos por el cascajo que no será base sólida de ningún proyecto político, por bueno que este sea.

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