miércoles, 1 de agosto de 2018


Desastre en comunicaciones
Periódico 4º Poder- (Facebook)

El mismo día que la asociación de pilotos hace una publicación en México exponiendo el gran número de incidentes y accidentes aéreos ocurridos los últimos meses, en Durango, nuestro Estado, ocurre uno mas en donde, por pura buena suerte, no hay pérdidas de vidas que lamentar.
La exigencia de los pilotos es para que se mejoren equipos y medidas pero, como ocurre actualmente en nuestro sufrido país, las cosas andan al garete; no hay vigilancia, no hay supervisión de nada y por eso ocurren accidentes de aviación y en las carreteras todos los días se registran choques de vehículos particulares, de camiones de carga y, desde luego, de pasajeros.
El país está hecho un desastre, robado, dejado a su suerte, endeudado hasta la coronilla y, sin duda, sacarlo del atolladero será tarea titánica.
El presidente Peña Nieto lamenta lo sucedido, informa que ordenó al ejército resguardar el lugar pero nada acerca de la nula previsión que debiera existir para proteger a los viajantes. 
En esta temporada vacacional, no es ese siniestro ni el primero ni será el último.
Hay que reconocer la inmediata atención de los cuerpos de seguridad; Bomberos, Protección Civil, Ejército y las diferentes policías que hicieron presencia unos minutos después del accidente.
También la rápida intervención del gobernador José Aispuro Torres quien informó de los hechos, estuvo al tanto de lo que sucedía e informó al través de los medios sobre el estado de salud de los hospitalizados.
Mientras desde México se dijo que la caída del avión se debió al mal tiempo, el gobierno estatal no hizo esas consideraciones y se dedicó a trabajar en la coordinación del rescate, atención a los lesionados y en informar cabalmente de lo ocurrido.

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